domingo, 20 de abril de 2014

Felices Pascuas?,


Felices Pascuas?, 
nuevas costumbres y nuevas tradiciones, unas cosas son más distintas que otras o tienen un significado diferente, como por ejemplo la celebración de la Pascua y es que ver tantos huevos y conejos por todas partes ya me traían de cabeza por el valle de la amargura, porque no entendía y sigo sin entender todo este asunto, claro que al parecer no soy la única ya que hay otros que se empeñaron en adornar con osos en vez de conejos, en fin. A ver, hasta donde yo tenía entendido la Pascua comienza con el Domingo de Resurrección, que es la fiesta central del cristianismo en donde se conmemora la Resurrección de Cristo. Está es la Pascua que yo celebraba, pero resulta que en estas latitudes la Pascua está asociada a la primavera. El conejo es el encargado de traer los huevos de pascua, su elección se debe a su capacidad de procreación, de gran valor simbólico asociado a la temporada de fiestas en abril dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno y a la diosa Easter. Mas tarde se asoció la leyenda a una mujer alemana quién al no tener dulces para sus hijos decidió, pintar unos huevos y esconderlos en el jardín, cuando los niños los descubrieron vieron como un conejo se alejaba de allí, los niños pensaron que había sido él el que les trajo los huevos. Al parecer en varias culturas paganas el conejo está asociado con la diosa Easter y la primavera. Y los huevos, pues al parecer luego del duro invierno, regresaban las aves y ponían los huevos y este era el único alimento que se tenía tras la larga temporada invernal, además es el inicio de la vida. Es la tercera mayor celebración en Europa tras la Navidad y San Valentín, es la temporada de mayor consumo de chocolate y como no podía ser de otra forma yo también tengo mi huevito.
De todo este lío, sacó como conclusión que la Pascua es un tiempo de cambio, renovación, reflexión y agradecimiento por la vida y vaya cambio el mío,  así que !Felices Pascuas¡.

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