sábado, 3 de enero de 2015

Edimburgo, se puede ser más preciosa?







Edimburgo, se puede ser más preciosa?
Siempre es un placer volver a esta fascinante ciudad y aunque el frío era terrible y el viento soplaba con muchísima fuerza (creo desde que llegue aquí no había sentido tanto frió en mi vida), la cara la tenía totalmente congelada y me dolían bastante los oídos, pero bueno nada como un vino caliente Alemán, el gorro Ushanka compra inmediata, mi abrigo y botas de caña regalos del Niño Jesús ( que si, que si, que en mi casa quién trae los obsequios de Navidad es el Niño Jesús el 24 de diciembre a la medianoche, difícil de creer pero cierto), ayudaron a solucionar este pequeño, bueno no tan pequeño inconveniente. Resuelto este dilema y ya entrados en ambiente a disfrutar del mercadito, una salchicha, otro vinito caliente, unas compritas, la mejor de las compañías en mi amada Edimburgo.

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