viernes, 27 de febrero de 2015

Sacrificio...


Sacrificio...
Lo llevaba pensando mucho pero mucho tiempo y no me atrevía a tomar la decisión y mes tras mes aplazaba la idea, hasta que al fin la tome.

Desde muy pequeña me escapaba a la grandísima biblioteca que tenía mi papá en su trabajo, con el paso de los años podría presumir de saber donde estaba tal o cual libro, al principio me encantaban los cuentos y las ilustraciones que había en ellos, bueno como a cualquier niño, pero con el paso de los años llegaron a mi paisajes de sitios muy lejanos, me encantaba sacar los atlas los inmensos y pesados atlas y ubicar estos sitios allí, luego me iba a las enciclopedias y buscaba más sobre estos lugares, luego llegaron a mi las biografías artistas, reyes, escritores, científicos, a cada uno se le fue haciendo un espacio. Luego mi papá heredo la biblioteca de mi abuelo materno, preciosos y antiguos libros con las hojas de un papel finísimo y empece a descubrir los clásicos y las novelas históricas. 

Desde muy jovencita he cultivado el amor por la lectura, pero también por los arboles y aquí es donde la historia toma otro rumbo, sacrifico volver a comprar un libro, puede que este sacrificio no ayude a que este mundo cambie y que pueda salvar al menos un árbol, pero pienso que la tecnología nos ayuda hacer la vida más fácil e ir tomando conciencia como en este caso de lo que tenemos y podemos perder.

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